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Entrevista a nº2 MIR 2017: Marta García

Es madrileña y estudió en la Universidad Autónoma de Madrid. Marta, muchas gracias por compartir este rato. Desde que cambió el MIR a menos preguntas, a 235, has pasado las doscientas netas junto con Jorge (número uno del MIR 2017) nadie más lo ha conseguido.


¿Para ti supone un símbolo de estar orgullosa?
Hombre, claro que sí, para mí es un premio enorme después de todo el tiempo de preparación, de los siete meses que han sido muy duros. Entonces, imagínate lo contenta que me puse cuando lo vi.

Qué pasó cuando viste que eras número dos, ¿te lo creías?
Pues me costó un poquito digamos… desde luego es algo que no esperas. Con todos los que somos, hay muchísima gente preparada y te dices: ‘ya puedo tener suerte para sacar un número tan bueno’.

¿Dónde estabas cuándo viste el resultado en el ordenador?
Exactamente estaba volviendo de viaje. Estaba volviendo de Chile que me había ido unas semanas de viaje y conseguí pillar Wi-Fi en el aeropuerto un momento, lo vi, volví a Madrid y tras un día entero de viaje me encontré con muchísimos mensajes de la gente felicitándome y demás. Fue una pasada, un momento increíble.

¿Es casualidad que sea la Universidad Autónoma la que obtenga mejores resultados? ¿Cuál ha sido tu experiencia?
Casualidad no lo sé. De entrada, hay alumnos muy bien formados, pero me imagino que en todas las universidades hay gente con muy buena base. Es una universidad muy exigente, desde los primeros cursos hay asignaturas en las que piensas: ‘madre mía cómo lo voy a pasar’. Y siempre ha sido una universidad muy cañera, sobre todo en materia de teoría y exámenes muy duros, entonces puede ser que lleguemos con muy buena base para el MIR y eso nos ayuda, en general a que saquemos muy buenos resultados.

¿Cómo te organizabas, cómo te levantabas? Cuéntanos tu día a día.
Mi primera vuelta fue a lo mejor un poquito peculiar, porque el primer cuatrismestre estuve de intercambio en Chile y digamos que iba al ritmo que podía porque hacía muchas más horas de prácticas de las que se hacían en Madrid y lo compaginaba estudiando en el hospital, por las tardes revisando manuales, los fines de semana hacía los simulacros, pero un poquito más al ‘tran-tran’. Ya el segundo cuatrimestre me tuve que poner más en serio, a recuperar las clases a las que no había ido, dos o tres a la semana, más después el simulacro y revisando manuales. En ese sentido mi primera vuelta fue más ligera y luego más intensa, pero me ayudó mucho de cara a la segunda vuelta.

¿Si hubieras hecho más en primera vuelta que hubiera pasado?
Es muy complicado saberlo, porque al ser una preparación tan larga si al principio empiezas muy fuerte te puedes cansar antes de tiempo… te puedes quemar. En ese sentido hay que reservar fuerza para la segunda vuelta. Que está muy bien ir sentando las bases de lo que se va a estudiar luego, pero hay que tomárselo con filosofía y respetar los tiempos de descanso, aficiones y demás.

¿Cuáles son tus aficiones?
Fundamentalmente el deporte. Toda la vida he sido súper-deportista, he jugado al baloncesto muchos años, pero a mitad de la carrera lo dejé y ahora practico Taekwondo. Soy cinturón marrón y voy para negro en junio.

¿Cómo son las rotaciones en Chile comparado con España?
El concepto que tenemos aquí, o por lo menos los que nos cuentan en las facultades, es que en Sudamérica hay un poquito menos de nivel, pero mi sensación en Chile es que para nada era así, yo ahí me sentía la tonta. También es verdad que su carrera dura siete años y los dos últimos años son solo de internado, con muchísimas prácticas y estás como residente de ocho de la mañana a cinco o seis de la tarde, entonces tenían un nivel altísimo tanto de teoría como de manejo práctico. Nos dan mil vueltas en ese sentido y aprendí lo que no había aprendido en los cinco cursos previos.

Es una experiencia recomendable, ¿verdad?
En mi opinión sí. Todo lo que sea viajar, salir de España, ver otro tipo de universidades y hospitales… yo allí estuve haciendo incluso de residente en el sentido de R1 o R2, ya que mis funciones era ver a los pacientes, hacer informes, pedir las pruebas… Era otro mundo.

¿Tienes ya clara la especialidad?
Sí. Me ha costado bastante, he estado muy indecisa durante la preparación sobre todo diría después de hacer el examen y ver la fecha de elegir más cercana, entré un poco en crisis cuando ya lo tenía más o menos claro y al final creo que voy a elegir cardiología.

¿En Madrid o fuera?
La idea es quedarme en Madrid, porque tenemos muy buenos hospitales y me encanta vivir en Madrid. Así que me quedaré aquí.

¿Entre qué otras especialidades has estado dudando?
Entre muchas. He dudado entre cardiología, oncología, hematología, neurocirugía, medicina de familia… de todo.

¿Qué sentimiento te provocó el elegir cardiología?
No ha sido tanto un sentimiento. Quiero decir, a mí la patología cardiovascular siempre me ha atraído durante la carrera, al igual que otros campos. Y en cardiología ha sido más bien el pararme a reflexionar ya que a mí me gusta un poco de todo, creo que cardiología tiene relación con muchas otras especialidades como: neumología, nefrología, cuidados intensivos… es muy completa. Y en cuanto a la actividad diaria del cardiólogo, dudaba entre alguna quirúrgica o medicina de familia, que es más de consultas, u otras especialidades… en cardiología tienes de todo: planta de hospitalizados, consultas, la unidad coronaria, intervencionismo e imagen. En ese sentido me parece que es una especialidad completa, muy autónoma y donde cada uno puede encontrar su sitio y, además, tiene muchas posibilidades de investigación, que también me gusta, entonces creo que es lo más completo.

Veo que es una decisión muy meditada, sin dejar nada al azar…
Sí, porque hay muchas especialidades que me atraían y, al final, he tenido que racionalizar un poco.

¿Crees que el número ha favorecido a tomar la decisión de “cardio” o siempre la has tenido en tu mente?
Siempre ha estado por ahí rondándome. También he tenido otras especialidades, pero cardio, desde una rotación optativa que hice en cuarto en la que coincidí con residentes que me explicaron y enseñaron me atrajo mucho. Es algo que viene de largo, no lo tenía totalmente decidido, pero sí en mente.

¿Y el hospital? ¿Podemos concretar?
Todavía no. Estoy en fase de visitar hospitales y todavía tengo que decidirlo.

¿Qué esperas tanto a nivel profesional como personalmente del hospital que elijas?
A nivel profesional mi idea es buscar un hospital completo. Que tenga todas las secciones de cardiología, que los adjuntos estén implicados en docencia, que haya cultura de enseñar a los residentes y no abandonarles en ese sentido. Y a nivel personal, yo miro mucho que haya buen ambiente, son cinco años de nuestras vidas que vamos a estar trabajando allí, se echan muchas horas en el hospital y creo que lo mínimo es estar a gusto donde estás, tener buena relación con la gente, no te voy a decir que todo el mundo sean tus mejores amigos, pero que haya buen ambiente para trabajar y que te permita centrarte en lo importante: estudiar, atender a tus pacientes y aprender.

Después de que elijas plaza… ¿qué vas a hacer ese día?
Me imagino que habrá que ir a celebrarlo (risas) con mi familia, amigos, lo que sea. Y después tengo ganas de viajar un poquito, ir por Europa y el norte de España, que me encanta, y con un poco de suerte, sacar tiempo para estudiar inglés que lo tengo abandonado entre la carrera y el MIR.

¿Ha habido alguna persona o personas especiales para ti en tu apoyo y preparación?
Sobre todo, mi familia que siempre ha estado apoyándome. Mi pareja, amigos, mucha gente. A veces nos olvidamos un poco de ellos, pero incluso los profesores de la universidad se han implicado mucho, nos han ayudado no solo en la enseñanza de la medicina, sino en cosas mucho más importantes como, el relacionarte con un paciente, o en cómo enfocar situaciones de la vida diaria. Gente que se ha implicado mucho sin que a lo mejor se esperara y que te marca.

¿Qué mensaje mandas a los alumnos que se estás preparando para el MIR?
Esto es una carrera de fondo. No gana el que corre más desde el principio, sino que hay que ir poco a poco sentando las bases, hay que disfrutar del momento, saber tomarse momentos de descanso y ocio. No perder la ilusión, hay que tener muy clara la meta, que es acabar el MIR, y elegir la especialidad que realmente guste y que al final cada uno acabará encontrando su hueco. Teniendo eso claro, el MIR se hace mucho más llevadero y se coge con más ilusión.

Y hasta aquí la entrevista, agradecemos el rato que has estado aquí con nosotros, y te deseamos toda la suerte del mundo en toda tu trayectoria profesional que está a punto de comenzar.


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